No sé donde iremos a parar, pero a veces tengo la sensación de que hemos retrocedido en el tiempo y volvemos a estar de nuevo viviendo la dictadura. Tengo la sensación de que tantas reivindicaciones y tanta lucha por los derechos ha caído en saco roto.
Sin ir más lejos en hostelería, el trabajo que el año pasado hacían entre cinco personas, este año lo hacen dos, con horarios interminables, sin cobrar horar extras, y por supuesto sin derecho a protestar porque a la mínima les dicen donde está la puerta, y claro, ni hablemos de las pagas extras que ya no existen.
Con la excusa de la crisis se aprobechan, en el fondo nos lo merecemos, proque somos un país de aprobechados y ahora lo sufrimos en nuestras carnes.

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