Que tiempos aquellos en que ibas a tu restaurante favorito y te atendían correctamente con el tiempo necesario, el camarero de siempre que ya te conoce y sabe de tus gustos. Hoy no, hoy esperas veinte minutos a que te puedan tomar nota, porque van de culo y no tienen tiempo ni de decirte buenas noches. Te atienden tarde, mal y nunca. Y sabes que no es culpa de ellos, pero ya no puedes salir ni a cenar a gusto. Se retrasa la cena, se retrasa el cine, discutes con tu pareja, osea que sales una noche a relajarte y acabas con un cabreo de impresión, y porqué, pues por que con la crisis ningún sitio tiene personal suficiente, y los que tienen están tan quemados y tan desbordados de trabajo que ya todo les da igual. Y aquel camarero que te atendía tan bien, ni te atreves a saludarlo porque lo ves corriendo toda la noche y con cara de mala leche.
En fin que sales una noche y más vale que te quedes en casa, por lo menos te ahorras unos cuantos cabreos y claro cómo no que atraquen tu cartera, por que a tí el sueldo no te lo suben pero absolutamente todo lo demas sí.
Pasen buen fin de semana y recuerden si salen a cenar o a tomar una copa, arménse de valor y paciencia, toménselo con filosofía y piensen en los pobres camareros que encima tienen que aguantar nuestras protestas.
Hacerme caso y a portarse bien.
Tresa de Rojas.














